Cada vez que estalla una crisis internacional ocurre lo mismo. Abrimos el periódico o encendemos la TV para ver a los mismos analistas, comentaristas y responsables políticos que apelan a la paz como si bastara con reclamarla para que aparezca. Puede ser una reacción loable y sincera, pero a menudo revela más un deseo que una lectura realista de la política internacional. Aquí conviene recordar el trabajo de James D. Fearon, quien formuló una pregunta que sigue siendo incómoda para …
