Tiempo atrás, con humor negro y sobrada razón, Moisés Naím escribió: “América Latina tuvo otro año normal: el crecimiento económico fue bajo; la inestabilidad, alta; la pobreza, generalizada; la desigualdad, profunda, y la política, feroz. En otras palabras: nada nuevo”. Por ello, es casi esquizofrénico que políticos, académicos y vividores todavía insistan en mirarse el ombligo, formular alegatos inútiles en foros banales como el de Sao Paulo o Puebla, o dejarse esquilmar por partidos españoles moribundos como Podemos y …
