La ciudadanía no se ejerce cada tres años. Se ejerce, o se abandona, todos los días. Al poder le conviene un tipo específico de ciudadano: uno reducido a lo mínimo. Alguien que aparece en las urnas, marca una boleta y regresa a su vida. Un ciudadano con presencia intermitente y sin incidencia real. Lo público queda lejos, las decisiones, los presupuestos y las instituciones, como si no nos correspondiera. Nos dejaron esa versión, la cáscara de la ciudadanía, y le …
