Hay que decirlo, pues no debiera ser motivo de sorpresa. La política de Estados Unidos hacia México en materia de narcotráfico, que ya dura 100 años, ha sido más unilateral e injerencista que bilateral, de colaboración y respeto. Ha hecho valer la asimetría de poder con creces. Y a lo largo de esa centenaria relación, lo que más les disgusta del gobierno mexicano ha sido la simulación: prometer combatir a los cárteles y hacerlo con acciones de fachada: una detención …
