El 5 de febrero venció el New START, el último acuerdo que ponía límites verificables a los arsenales estratégicos de Estados Unidos y Rusia. Cuando cae ese barandal, lo nuclear deja de ser un expediente “de reglas” y vuelve a ser un idioma de fuerza: amenazas, plazos cortos, señales militares. En ese vacío, Irán reaparece como terreno de prueba. En Muscat, capital del sultanato de Omán, Washington y Teherán retomaron conversaciones indirectas sobre el enriquecimiento de uranio. Teherán ya fijó …
