El comunicado 141/26 de la FGR no es un intento de aclaración. Es, en los hechos, una confesión involuntaria de debilidad institucional. Lo primero que salta es la narrativa defensiva. Se abre con una declaración de principios impecable, pero rápidamente queda rebasada por los hechos que el propio comunicado describe. Cuando una institución necesita recordar que actúa con honestidad, lealtad y eficacia, es porque sabe que esos atributos están siendo cuestionados. Y en este caso, con razón. El documento confirma …
