López Obrador ha vuelto a escena con una propuesta que trasciende la filantropía: la creación de un fideicomiso para Cuba. Este movimiento no es un gesto humanitario, sino un dispositivo político diseñado para dominar la agenda, reafirmar la identidad de su base y acotar la autonomía de su sucesora. Al contrastar su "humanismo" frente al supuesto "bloqueo", convierte un conflicto geopolítico en un rito de pertenencia para el credo obradorista. La jugada es un mensaje directo a Washington. Mientras la …
