El informe de Hacienda indica que en el primer trimestre de este año el endeudamiento neto del sector público federal fue de 207 mil 300 millones de pesos, mientras que la inversión física del sector público fue de sólo 179 mil millones de pesos.
El artículo 73 fracción VIII de la Constitución establece que el Congreso sólo puede autorizar empréstitos destinados a obra pública que incremente los ingresos del gobierno.
Como explicó Jorge Chávez Presa en su artículo publicado en La Aurora, “únicamente la inversión que genere ingresos puede justificar el crédito de la nación”.
Es decir, alguien viola la Constitución, y no es la gobernadora de Chihuahua, que desconocía la presencia de personas de la CIA en el operativo incruento, en el que participó medio centenar de miembros del Ejército mexicano, para desmantelar un narcolaboratorio que tenía 55 mil litros de precursores químicos y dos mil litros de metanfetaminas.
La deuda, contra lo que ordena la Constitución, se usa para gasto corriente.
La inversión física total cayó 15.6 por ciento, la deuda crece, y tampoco va al gasto esencial del Estado.
Señala Chávez Presa que el gasto en salud bajó 8.7 por ciento en términos reales y la SEP subejerció su presupuesto en 24 mil millones de pesos.
En cambio, los servicios personales crecieron 14.9 por ciento real y las transferencias, 11.4 por ciento.
De 2018 a 2026 la deuda aumentó 103 por ciento.
La deuda (Saldo Histórico de Requerimientos Financieros del Sector Público) pasó de representar 42 por ciento del PIB en 2018 a 53 por ciento en 2026.
En 2018, para equilibrar ingresos y egresos, se necesitaron 500 mil millones de pesos. En 2024 se necesitó un billón 700 mil millones de pesos. Y para este año se prevé que se van a requerir un billón 600 mil millones de pesos adicionales.
Señaló Carlos Ramírez F. en La Aurora, que en los últimos ocho años la economía tiene un crecimiento acumulado de apenas 5.5 por ciento, mientras el promedio mundial fue de 10 por ciento.
El crecimiento económico, durante los gobiernos de Morena, ha estado por debajo del crecimiento de la población: 6.8 por ciento.
Sostiene el gobierno federal, y es verdad, que hubo un fuerte repunte del salario mínimo. Sin embargo, en 2018 únicamente 15.81 por ciento de los trabajadores ganaba un salario mínimo, y en la actualidad 46.77 de los trabajadores gana un salario mínimo o menos.
Hoy, el PIB per cápita está por debajo del que teníamos en 2018.
El resultado del freno en la inversión, la baja en los ingresos, el incremento del gasto (déficit), y el aumento de la deuda para gasto no productivo, pusieron con perspectiva negativa la calificación crediticia de México.
Dice la presidenta que las calificadoras están equivocadas. Sea o no sea así, los bancos, inversionistas y organismos internacionales se guían por los reportes de las calificadoras y no por las declaraciones de Claudia Sheinbaum.
Aún no nos quitan el grado de inversión, que es el pistoletazo de “no le presten a México”, con las consecuencias catastróficas que, hoy por hoy, solo los venezolanos y los argentinos conocen.
Síntesis: el endeudamiento billonario del gobierno, para gastar el dinero en obras faraónicas e improductivas y tirarlo (un billón 600 mil millones de pesos en Pemex), viola la Constitución que Claudia Sheinbaum juró cumplir.
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