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Morena y EU son incompatibles

La próxima intervención militar estadounidense en México tal vez sea la más anunciada de la historia contemporánea.

Si hay alguna duda es la fecha: antes o después de que termine el Mundial de Futbol.

Están próximos a chocar Claudia Sheinbaum y Donald Trump.

Nuestra presidenta lleva al país a la colisión con Estados Unidos por su postura inflexible de no entregar a altos mandos políticos vinculados a los cárteles del narcotráfico.

El presidente de Estados Unidos va al choque con el gobierno de México porque exige resultados rápidos y contundentes y no los ve.

La negativa de Sheinbaum a tocar a los protectores y facilitadores del narco es tomada en la Casa Blanca como un signo claro de que con Morena en Palacio Nacional no hay manera de entenderse con México.

Una mirada rápida a los recientes avisos de aprestos de intervención militar en México son tan cercanos como ayer en la mañana, con la comparecencia del secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos ante comisiones del Congreso de su país.

Markwayne Mullin dijo que no hay un solo centímetro de la frontera norte de México que no esté controlada por alguno de los nueve cárteles del narcotráfico.

Anteayer el director de la DEA, Terry Cole, emitió un comunicado para informar que la prioridad de la agencia a su cargo es el combate a los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, introductores de fentanilo a Estados Unidos.

“El pueblo estadounidense espera que la DEA elimine esta amenaza”, dijo.

La semana pasada el presidente Trump, en la reunión del G-7 en Evian, dijo a sus aliados europeos que México estaba gobernado por los cárteles de las drogas, aunque mencionó también que la presidenta Sheinbaum es una buena persona.

En esa ocasión Trump le dejó un margen a Sheinbaum para ceder en algunas cosas, y la respuesta desde México ha sido negativa.

La presidenta argumenta que Trump está mal informado. Tal vez una y otra posición tienen aspectos discutibles, pero lo que no se encuentra a discusión es que estamos avisados de lo que piensan hacer.

Si el gobierno de Sheinbaum no limpia al país de cárteles y entrega a los altos funcionarios facilitadores o socios de los grupos terroristas, lo hará Estados Unidos.

Esa es la realidad, avisada en todos los tonos, y con un creciente consenso bipartidista en Estados Unidos, en el G-7 y en América Latina.

Así es que la defensa que hace Claudia Sheinbaum de sus compañeros de partido que son gobernadores (más un extraño priista “claudista” y un aliado en San Luis), u ocupan altos cargos en Morena y en el gobierno, es el preludio de un final fatal.

¿Antes o después de que termine el Mundial?

Trump es imprevisible, pero en este caso el transatlántico que se nos viene encima tardó años en cargarse de pruebas y, como los buques grandes, no se detiene con facilidad.   

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