Me encuentro ante un reto formidable en este momento. Estoy de vacaciones y tengo que pensar en escribir una columna interesante. Lo primero tiene sus dificultades; lo segundo, siempre se intenta con variopinto resultado. Pero hacerlo cuando la distracción y la dispersión se han apoderado de mí, resulta complicado. Estoy sentado en una esquina de un jardín de una casita que bien podría calificar como de campo. Por razones de seguridad -en México la seguridad siempre es una razón- no …
