Una gripe es una gripe. Hasta los presidentes se enferman. Tienen derecho a su cama, al té, al paracetamol y, si la patria lo permite, al caldito de pollo. El problema es cuando la República también se mete a languidecer bajo las cobijas.La Suplente amaneció el viernes con tos y fiebre. Le dijeron los médicos que necesitaba reposo. Nada grave. Una gripe de esas que, según explicó ella misma, nos dan a todos. Uno se enferma hasta cuando tiene que …
