Nadie crece dentro de su zona de confort. Aprender algo nuevo, desarrollar una habilidad que no teníamos, es normal que genere malestar. Los anglosajones le pusieron nombre: growing pains. Muchas personas asumen que crecer debería sentirse armonioso y fácil. Que si hay tensión, algo está fallando. Casi siempre es lo contrario. Pero no toda incomodidad es la misma. Hay señales que sí exigen atención inmediata: riesgos reales, crisis genuinas, decisiones imprudentes. Ignorarlas tiene costos concretos. La clave está en no …
