La superioridad militar de Estados Unidos frente a Irán es indiscutible. Washington puede destruir en horas más objetivos de los que Teherán tardaría años en reponer. La última ronda de ataques —140 blancos iraníes en una sola jornada, más de 300 en tres noches— confirma una asimetría abrumadora. Pero el cálculo iraní parte de una premisa distinta: superioridad militar no equivale a capacidad política para sostener una guerra indefinidamente. Irán no aspira a vencer a Estados Unidos en el campo …
