Hace un par de meses se resolvió en el estado de Nueva York un juicio con un planteamiento muy interesante: ¿resulta aplicable el secreto profesional —conocido en el ámbito jurídico como el privilegio abogado-cliente— cuando la información que se pretende proteger fue generada por inteligencia artificial (IA) sin la intervención de un abogado? Vamos por partes. El caso se originó cuando una persona acusada de fraude en Estados Unidos utilizó Claude (una herramienta de IA) para preparar ciertos documentos de …
