El 30 de septiembre pasado fue un día atípico. En la víspera del segundo aniversario del gobierno de Sheinbaum aparecieron dos expresidentes de México, y los contrastes llaman la atención. Es un hecho poco común porque en nuestro país existe una tradición que se ha respetado a lo largo de la historia presidencial. Los expresidentes se retiran de la vida política para dedicarse a otros temas que no interfieran en los asuntos públicos. La lógica, es que callen y no …
