La regla de oro que suelen seguir comúnmente los criminales, delincuentes o mafiosos es “negarlo todo”. Pase lo que pase, y sean las circunstancias que sean, esta máxima debe prevalecer junto con todas sus derivaciones: “no es verdad”, “yo no soy culpable”, “no sé de qué me hablan” y un largo etcétera. Se comprende que en el mundo del hampa esta sea la primera y más socorrida fórmula para eludir la justicia, pero también –y más importante aún– para evitar …
