Sinaloa dejó hace mucho tiempo de ser solamente un problema de narcotraficantes poderosos o políticos corruptos. Lo que hoy estamos viendo parece algo mucho más delicado y peligroso. Durante décadas, el crimen organizado primero compró funcionarios aislados, después infiltró decisiones estratégicas, luego empezó a controlar instituciones completas y ahora existen señales de que en ciertas regiones ya opera una especie de reconfiguración parcial del propio Estado para funcionar al servicio de intereses criminales, pero conservando apariencia legal. Ese es el …
