La autoproclamada progresía occidental, eminentemente europea y estadounidense, no sólo ha expuesto de manera grotesca su extravío ético y su quiebra política al protagonizar un episodio de turismo revolucionario en Cuba para dar un espaldarazo a un régimen caduco, tiránico y agonizante. Lo ha hecho -además- con obsceno escarnio de la población cubana que sufre de toda suerte de privaciones, al alojarse en hoteles de cinco estrellas, con toda clase de boatos y privilegios, tales como alimentos y bebidas sin …
