La ratificación de la absolución definitiva de Israel Vallarta por el Primer Tribunal Colegiado de Apelación clausura un expediente de dos décadas y exhibe una fractura estructural: la distancia entre verdad legal y verdad histórica en el proceso penal mexicano. El rifirrafe mediático es apenas un epifenómeno. Lo sustantivo es un diseño institucional que, al preferir la escenificación sobre la legalidad, erosionó las garantías del debido proceso, vulneró a las víctimas y minó la confianza pública en la justicia. Desde …
