Hay catástrofes que la tierra anuncia y otras que un país fabrica, con negligencia, durante años. Venezuela acaba de padecer ambas a la vez. El 24 de junio, dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 sacudieron el norte del país con apenas treinta y nueve segundos de diferencia; el saldo oficial roza los mil 400 muertos y la ONU habla de más de 50 mil desaparecidos. Sin embargo, quien lea esto como una simple desgracia geológica no habrá entendido lo …
