El martes 28 de abril, cuando aparecieron las solicitudes de detención provisional con fines de extradición enviadas por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, en representación del Gobierno de los Estados Unidos, México entero debió haber hecho una pausa para reflexionar.Pero no ocurrió.La reacción inmediata fue la de siempre: grilla, cálculo político, mezquindad, propaganda y polarización. Nadie quiso discutir el fondo del problema. Nadie quiso aceptar que lo ocurrido no era producto de una conspiración extranjera, sino consecuencia …
