Vamos a toda velocidad. Recibimos cientos o miles de mensajes por día y contestamos en las redes sociales con una rapidez brutal y con una supuesta seguridad de nuestra respuesta. Somos “todólogos”. Esa vertiginosa vida de los ciudadanos modernos nos sumerge en una espiral de la que es difícil salir. La tentación por contestar, por dar a conocer nuestro “punto de vista” es enorme. Si alguien en las redes descalifica nuestra opinión, los caminos son tan diversos y van desde …
