Cuando nació Edipo, un oráculo anunció que mataría a su padre. Para evitarlo, sus padres lo abandonaron, y fue precisamente ese abandono lo que, años después, hizo posible la profecía. A veces, el intento de esquivar un destino es lo que nos lleva directo a él. Algo parecido veo en nuestro sistema de partidos. México tenía razones de sobra para desconfiar: sindicatos, centrales campesinas y organizaciones sociales funcionaron por décadas como brazos de un partido. La ayuda llegaba con credencial …
