Durante años hemos dedicado mucho tiempo a explicar por qué la ciudadanía no confía en la policía. Corrupción, abusos, poca capacidad de respuesta, patrullas que no llegan, cambios constantes de mandos y corporaciones que parecen comenzar de cero cada tres años. Es un diagnóstico necesario. Pero quizá también deberíamos empezar a estudiar con mayor atención la pregunta contraria: ¿qué está ocurriendo en los lugares donde la confianza sí comienza a recuperarse? Los resultados más recientes de la Encuesta Nacional de …
