No es casualidad que cuando una mujer muere dentro de una institución de seguridad, la primera explicación sea rápida y tranquilizadora. A veces demasiado. Accidente. Suicidio. Cierre. Lo verdaderamente incómodo es detenerse y preguntar qué tipo de reglas fabrican silencio, aislamiento y dependencia, justo en espacios donde el poder se ejerce en vertical y la denuncia cuesta. Para ingresar a la Guardia Nacional, durante años se han difundido requisitos que no miden capacidad operativa sino vida privada: ser soltera, no vivir en …
