La presidenta parece haber comprendido que es un error tener gas en el subsuelo y no usarlo. Gran logro del sentido común, pero no hay que ilusionarse. Para llegar a ese objetivo, tan sencillo de decidir y urgente para el país, faltan dos aduanas, lentas, tortuosas y casi infranqueables: la anuencia de López Obrador y los atavismos ideológicos de la presidenta, que han demostrado ser más fuertes que su formación científica. Ahí va a estar el freno. Sheinbaum anunció el …
