Desfiguros. La jerarquía del régimen se debate entre desfiguros que más parecen patadas de ahogado que nado soberano. No se advierte dominio navegante sobre aguas encrespadas. Y ya no basta con flotar de muertitos. En sus bandazos, López Obrador y Sheinbaum apelan al viejo truco de la figura del presidente como un ser noble e infalible por naturaleza. Sólo que ahora se lo aplican también (obsequiosamente) al de la Casa Blanca. Trump es bueno y comprensivo, nos quieren decir desde …
