Lo ocurrido en Chihuahua, además de las consecuencias legales, políticas y diplomáticas que llegue a alcanzar, está exhibiendo algo más que la erosión de la credibilidad del gobierno mexicano y la inoperancia de mantener una estrategia de comunicación -más de campaña electoral que de gobierno-, orientada en mantener la cohesión de su base política. Continuar eludiendo responsabilidades y convertir el episodio en oportunidad electoral puede convertirse en riesgo. Es muy posible que estemos llegando, al fin, a un punto de …
