En cualquier conversación sobre cómo renovar la política aparece, tarde o temprano, la misma discusión: qué distingue a un ciudadano de un político. Hay quienes dicen que hay que ciudadanizar la política y politizar a la ciudadanía; otros sostienen que la diferencia es mínima, porque al final todos somos ciudadanos y todos hacemos política, de una forma u otra. Coincido con ambas posturas y, aun así, las dos me dejan insatisfecha. Entiendo “ciudadanizar la política” como quitarle vicios y malas …
