Cada vez que un policía es detenido por un delito, surge la misma pregunta: “¿No se suponía que había pasado los controles de confianza?” La conclusión suele ser inmediata: entonces no sirven. Pero el problema no son las evaluaciones. Es lo que esperamos de ellas. Ningún examen puede garantizar que una persona será íntegra durante toda su vida. Si existiera, no sería exclusivo para policías. También lo aplicaríamos a juezas y jueces, ministerios públicos, diputadas y diputados, gobernadoras y gobernadores, …
