Encierro, destierro o entierro, parece la nueva ley de Morena, atribuida al desalmado cacique potosino Gonzalo N. Santos (tan parecido al actual gobernador de esa tierra, capaz de desafiar a la presidenta con su mandato antinepotista). La “ley de los tres ierros” estaba destinada a sus opositores, mutatis mutandis como hoy, a los que se aparten del camino unidireccional del obradorismo. El gobierno quiere una sola voz, un insociable camino, una única mirada del país, un solitario color: guinda. Gonzalo …
