El lunes por la mañana El Heredero abrió los ojos y durante unos segundos, no supo que lo habían estado siguiendo. Esos segundos misericordiosos matutinos. Después tomó el teléfono y ahí estaba. El video. Y la sorna en redes. El reclamo de la arena pública. Los insultos a sus excesos. Una semana antes había pasado horas en un restaurante de la Condesa. Estaban el Hermano y los Socios. Había fumado un cigarro tras otro. Había hablado, bebido caro y se …
