A nadie debería sorprender el bodrio de la envilecida Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) sobre el mal llamado caso Ayotzinapa, es decir, el crimen masivo contra 43 normalistas cometido en Iguala y Cocula, Guerrero. Ese bodrio está en la línea de conducta de la titular del organismo Rosario Piedra, que desconoció la recomendación que la anterior CNDH ––la autónoma, respetable, profesional–– emitió sobre los mismos hechos, proceder inaudito e ilegal. Y grotesco, porque Piedra manifestó que no había …
