Hay algo llamativo en la coreografía que acompañó el entierro del llamado Mencho, ilustrada en los cientos de arreglos florales que llegaron, los mariachis que entonaron "Las Golondrinas" o los rosarios uncidos a las manos de las mujeres que despedían al capo. No es que sean reacciones inusitadas (recuérdese la ovación de los diputados a Goyo Cárdenas, el mítico asesino serial mexicano), pero exhiben ciertos rasgos culturales y sociológicos -diríase: antivalores- que caracterizan a una parte de la sociedad mexicana …
