Buena parte del futuro de la economía mexicana está condicionada por la conexión con la de Estados Unidos. Se trata de una integración histórica que se profundizó con la apertura y la globalización. Ahora bien, ¿qué pasa si a esa economía norteamericana no le va bien?
Datos recientes de crecimiento, empleo, inflación, deuda, déficit público, comercial y en cuenta corriente del vecino país muestran que la economía y la generación de empleo no han alcanzado el crecimiento esperado y que las presiones para reducir la tasa de interés y con ello estimular el crecimiento, fueron resistidas por la FED, pues el ajuste a las tasas fue menor puesto que no han alcanzado su meta inflacionaria.
El amplio desequilibrio fiscal genera dudas sobre su capacidad de ajuste y pago; crece la desconfianza en la fortaleza económica, lleva a observar el tamaño de su deuda y a la depreciación del dólar.
Por ello el acontecimiento reciente donde el Tesoro de EU logró colocar títulos de deuda a largo plazo (bonos a 30 años), pero a una tasa elevada, 5.29%, la segunda mayor en décadas, es motivo de preocupación, pues refleja un aumento de la percepción de riesgo al prestarle recursos al gobierno norteamericano.
El déficit público de EU representa casi 6.0% su producto, la deuda pública llegó a 40 millones de millones de dólares, 122% del PIB, con un servicio anual de 900 mil mdd al año. Mientras tanto, la inflación se ubica en 3.4%, con precios de la energía en máximos y el dólar llega a 4 mil 450 dólares la onza cuando al inicio del segundo mandato del presidente Trump estaba en 2 mil 708 dólares la onza.
Todo ello afecta a la economía mundial, al mercado cambiario, a las tasas de interés y encarece deudas presentes y futuras. De realizarse un ajuste, empezando por el presupuestal, el resultado sería una reducción del gasto público que afectaría la demanda, el consumo de las familias y por lo tanto de las importaciones, impactando también por esta vía, entre otras, a las exportaciones mexicanas y a las perspectivas de crecimiento económico ancladas a la complicada relación comercial bilateral.
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