A medida que se expande el hedor de la corrupción del sexenio de López Obrador, la presidenta Sheinbaum y sus escasos aliados podrían verse en el espejo de Dilma Rouseff y el costo político y reputacional de su incondicionalidad a un hombre. Nadie recuerda a Dilma Rouseff como “la primera presidenta de Brasil”, sino como la incondicional de Lula que pagó con su cargo y el descrédito público haber encubierto la corrupción generalizada del lulismo. Dilma nunca fue acusada de haberse …
