La derrota de México dejó una lección que va mucho más allá del marcador: Inglaterra ganó porque defendió mejor. No fue una defensa improvisada ni basada en individualidades. Fue una línea sólida, disciplinada y estratégicamente diseñada. Cada jugador sabía cuándo presionar, cuándo cerrar espacios y cuándo respaldar a sus compañeros. Entendieron que los partidos decisivos no se ganan únicamente con talento ofensivo; también se ganan impidiendo que el rival haga lo que quiere. Mientras observaba ese partido no podía dejar …
