Claudia Fogliani Para muchos será inusual pensar en Salvador Elizondo como un explorador de la autobiografía, un género que se prefiere considerar anclado en la experiencia y en la historia, más que en la ficción. Sin duda, el autor de Farabeuf resulta más conocido por su afición al contorsionismo metaliterario, por los juegos de cajas chinas que estructuran sus narraciones y también por cierto sadismo, representado ya sea en el texto, o padecido por el lector de sus despiadados experimentos …
