Militarizar el lenguaje. Suena tan ridículo y trágico como la proscripción por décadas del Partido Comunista -una matriz del actual partido/Estado- por sus vínculos con Moscú. O como la represión estudiantil de 1968 porque los jóvenes estarían movidos por la Tricontinental, desde La Habana. O como la descalificación del antiguo PAN por su afinidad con la Iglesia católica y el supuesto de su dependencia a una potencia extrajera: el Estado Vaticano. Se aproxima al lenguaje de guerra fría y del …
