Me llamó el secretario de Energía. En el edificio de Insurgentes me recibió acompañado de sus colaboradores más cercanos. Palabras más, palabras menos, me informó que el subsuelo del norte de Coahuila está lleno de gas. A los pocos días, un experto en la materia me confirmó la noticia y me adelantó que significaba una gran oportunidad de desarrollo para la entidad. Más tarde, un exgobernador se sumó a las voces que se alegraban por las oportunidades que se abrían …
