Teatrales como siempre, los franceses despiden a Macron con una mise-en-scéne bien organizada con violentas protestas por la carestía, el precio de la gasolina, la falta de “calidad educativa” (lo que eso signifique), de papel sanitario en los baños escolares o de agua Evian. Y para anunciar, con llamativos saqueos, robos, incendios y salvajismo, que la revolución llegó, que se acabó el reinado de…(aquí ponga el nombre que se le ocurra), que los jovencitos (y los no tanto) quieren casa …
