Dicen que Dios vomita a los tibios y, peor aún, Dante ni un lugar en el infierno les dio. La tibieza, en efecto, es nefasta en todos los ámbitos de la vida, pero más en la esfera pública. Cuando uno participa de una u otra manera en este espacio debe tomar postura, so pena de no sólo ser irrelevante, sino de caer en el franco ridículo. Por eso celebro mi incorporación a La Aurora. Un espacio que toma postura frente …
